A los 60 añ,os, &lsquo,el gran Walter&rsquo,, dijo adió,s para siempre.
Por Anuar Saad
Corrí,a el añ,o de 1985. Iba a cursar octavo semestre de Comunicació,n Social &ndash, Periodismo en la Universidad Autó,noma del Caribe y, a sabiendas que me faltaba poco tiempo para ser egresado, ya sentí,a nostalgia de la Universidad.
Arrancamos ese semestre con un cambio que llamó, la atenció,n a muchos: en nuestra asignatura de Taller de Radio no estaba, como era habitual, la figura descomplicada de Carlos Ramos Maldonado, sino la de otro profesor que parecí,a su antí,tesis: perfectamente peinado, vestido con camisas de holá,n de hilo y pantalones de lino, zapatos milimé,tricamente lustrados, de andar pausado y con una voz que podí,a encantar hasta a una serpiente.
Se presentó, como quien presenta una gala en el mejor teatro del mundo, sosteniendo sus gafas grandes y cuadradas que me evocaron no sé, por qué, a Hé,ctor Lavoe:
-Mucho gusto: mi nombre es Walter Bernett- dijo. &ndash,Seré, su nuevo profesor de Radio- remató,.
Para ese entonces Walter era, ademá,s, el flamante Director de RCU, Radio Cultural Uniautó,noma, y una de las má,s cotizadas voces no solo de Barranquilla, sino de todo el caribe colombiano. Fue un aventajado estudiante que, en poco tiempo, no solo ejercí,a la docencia y la direcció,n de la emisora sino que, añ,os despué,s, se moví,a como pez en el agua en el mundo de las grandes casas discográ,ficas donde tuvo una relevancia internacional.
Pero no era su voz ú,nica &ndash,esa misma a la que emisoras, empresas y mujeres perseguí,an&mdash,ni su polivalencia en distintos roles (acadé,mico, periodismo y promotor musical) la que hizo a Walter Bernett Iguará,n uno de los seres má,s especiales que haya conocido en la vida. No fue por su especial y cá,lida manera con que enseñ,aba, ni esa relació,n profesor&ndash,estudiante que parecí,a extraí,da de una pelí,cula, ni su oí,do ú,nico para saber que nueva estrella tendrí,a futuro o su talento como director de emisoras, lo que lo volvió, inmortal. La verdadera causa por la que el twitter repicara a milló,n, colapsara el Facebook y se multiplicaran las cadenas de oració,n en torno a su nombre en el momento trá,gico en que cayó, enfermo, es simplemente é,l: lo que encerraba el alma de un hombre noble y bueno, amigo de sus amigos, entregado a sus estudiantes y dueñ,o de un estilo, gusto y clase exquisitos.
Con é,l se podí,a hablar por horas mientras degustá,bamos una copa de vino con los mejores quesos sobre lo humano y lo divino. Aunque no era de muchas palabras, sus sentencias emitidas con la resonancia icó,nica de su voz, por lo general eran acertadas y contundentes. Jamá,s le perdió, la pista a uno de sus egresados. Sabí,a dó,nde estaban y qué, hací,an sus estudiantes má,s avezados y se henchí,a de orgullo por ellos.
Durante má,s de una semana los pasillos, oficinas y salones del Programa de Comunicació,n Social &ndash, Periodismo de la Universidad Autó,noma del Caribe carecieron de su alegrí,a habitual. Es por eso que, entre un tinto y otro, la pregunta en la boca de todos era &ldquo,&hellip, ¿,có,mo sigue Walter?&rdquo,.
Las llamadas nocturnas del Rector Ramsé,s Vargas ya no eran para dar una nueva directriz, sino para saber có,mo evolucionaba su amigo de añ,os, el gran Walter Bernett, que hoy ha dejado entre nosotros un vací,o insondable.
Los pasillos de la Facultad extrañ,an por siempre su exquisito perfume. Los micró,fonos está,n &ldquo,apagados&rdquo, de nostalgia por no tener esa voz que recorra sus circuitos.
Los estudiantes a los que tuvo la fortuna de tocar con su sabidurí,a, llevará,n por siempre su marca indeleble. Y nosotros, ese pequeñ,o grupo que tuvo la suerte de ser su alumno, colega y compañ,ero de trabajo, trataremos de no recordar estos ú,ltimos dí,as tristes, sino los má,s de treinta añ,os de nuestras vidas en los que gozamos de su amistad y cariñ,o.
Muy de seguro hoy, allá, en el cielo, en frente del Gran Padre, estará, diciendo con esa cara de niñ,o bueno que siempre tuvo y con ese donaire que solo los verdaderos caballeros pueden llegar a tener:
-Padre, mucho gusto: mi nombre es Walter Bernett&hellip,




